Antonio Sáenz Ferrer Antonio Sáenz Ferrer: el “Casals de la bandurria” malagueño
Antonio Sáenz Ferrer (Málaga, 1906 – fecha desconocida) fue uno de los más destacados bandurristas españoles de la primera mitad del siglo XX, cuyo talento y arrojo contribuyeron a elevar la bandurria más allá del ámbito folclórico, llevándola a escenarios de concierto y grabaciones.Desde muy joven mostró inclinación hacia la música: estudió solfeo, piano y violín en el Conservatorio de Málaga, pero fue en la bandurria donde halló su voz propia. Aunque fue discípulo del guitarrista Juan Belmar, en el territorio específico de la bandurria desarrolló una senda autodidacta que le permitió explorar repertorios complejos y ambiciosos.Su debut como concertista tuvo lugar el 10 de enero de 1926 ante la Sociedad Filarmónica de Málaga, interpretando obras de Mozart, Beethoven, Tárrega o Albéniz, entre otros compositores. Este hito marca su lanzamiento formal al mundo clásico, abriendo un camino poco transitado para un músico de púa.Durante su carrera mantuvo vínculos con músicos de referencia de su época, como Germán Lago (a quien dedica elogios públicos) y participó en escenas musicales de ciudades como Sevilla en los tiempos agitados de la Guerra Civil, compartiendo cartel con intérpretes del más alto rango como el tenor Miguel Fleta y guitarristas célebres.Su discografía —aunque limitada comparada con la de guitarristas clásicos— dejó piezas emblemáticas como Fandanguillo del Perchel, grabada con acompañamiento de piano bajo sello Columbia. Este tipo de grabaciones confirman que Sáenz Ferrer fue considerado un solista serio de bandurria, capaz de asumir repertorios exigentes y de proyectarse más allá de lo regional.El repertorio que cultivó combinó lo clásico con adaptaciones para bandurria de obras de otros géneros, evidenciando su voluntad de internacionalizar y dignificar el instrumento. En archivos e investigaciones aparece vinculado a composiciones como La oración del torero y otros arreglos del archivo Aguilar.El contexto histórico en el que vivió no fue fácil: la España de la Segunda República y la Guerra Civil supusieron desafíos artísticos pero también oportunidades de visibilidad, a menudo rodeadas de complejidades políticas. Se documenta incluso su presencia en actos culturales con carga simbólica durante esos años, lo que da cuenta de que su labor artística también tuvo una dimensión pública en tiempos difíciles.Lamentablemente, los registros no abundan y no parece clara la fecha de su muerte ni la extensión completa de su obra. Aun así, su legado perdura en los acervos de música antigua y en la memoria especializada de la bandurria como símbolo de un músico valiente que quiso convertir su instrumento en protagonista de concierto.
Grabación original en discos de pizarra 1930
puedes seguir viendo más temas relacionados con la bandurria y el plectro en el siguiente enlace aquí


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Somos Ángel & Olesya. Cuéntanos qué te ha sido útil, qué obra quieres que analicemos o qué recursos te faltan para clase/estudio. Leemos y respondemos con cariño docente.